Buscar la pelota

Tantas horas sin dormir no pueden ser buenas, menos mal que de vez en cuando, siempre ecuentro grandes textos que me hacen reflexionar. Ese tipo de textos que te hacen abrir de nuevo los ojos y hacen que te replantees un poco tu entorno. Para mí, este es uno de ellos.

Su autor es Adiazman, y si queréis más información sobre él, os invito a visitar su blog. Vale la pena.

En fútbol, “buscar la pelota” es una expresión singular. Buscar la pelota implica quererla, desearla; requiere creer en tus capacidades, confiar en ti mismo, estar seguro de que, en el momento en que te den la pelota o la robes, sabrás qué hacer con ella; supone tratar de lograr que te alumbren los focos y se centren en ti todas las miradas o, más bien, estar seguro de que bajo ellas te lucirás porque bordarás la jugada. Sucede cuando lo quieres todo, cuando sabes que puedes con todo, cuando te sientes en pleno uso de tus habilidades psicomotrices y ves con claridad lo que podrás hacer en cuanto te llegue el balón.

La pelota se busca también fuera del terreno de juego. A veces basta un solo vistazo para constatar quién la busca y quién la rehúye. En la vida, en la calle, en tus ojos. Hay quien lo hace siempre y buscar la pelota se convierte en un rasgo de su carácter; hay también quien la busca en momentos puntuales y se llena entonces de una fuerza pasajera pero brillante que no le acompaña en el resto de su vida. Se nota a la legua porque quienes buscan la pelota desprenden cadencias características. Son esos hombres cuyo vozarrón sobrevuela la mesa de norte a sur no importa el número de comensales y siempre tienen algo que decir; son también esas mujeres engalanadas para salir con un escote abismal y maquillaje vistoso que buscan, desean, suplican ser miradas. Es también ese adolescente perdido que trata de llamar la atención y hacerse notar aunque no sepa quién es ni dónde está. Es ese compañero de curro que se implica en una tarea de responsabilidad o riesgo cuando todos los demás desaparecen por si acaso. Es esa chica que se sitúa varias veces a tu lado con la copa en la mano en el lapso de unas horas para que le digas algo incluso aunque no se atreva a hacerlo ella, el famosillo de turno que dramatiza su vida casi tanto por dinero como por acaparar los focos, el empresario que busca nuevas opciones de expansión. El futbolista que sale al campo a lucharlas todas.

Hay deportistas y personas que, en el verde y en la vida, se entierran bajo la tierra. Cuidado: pasar desapercibido no significa no querer la pelota; hay quien ve las líneas tácticas dibujadas sobre el terreno de juego y se mueve por ellas ayudando al equipo, luchando y queriendo, sin que las miradas se centren en él, sin desearlas, sin buscarlas, pero haciendo su juego y quizá haciéndolo bien. No, dejar que la tierra le trague a uno no significa ser silencioso: significa no pedir la pelota, no quererla, no ir tras ella. Implica esconderse como una avestruz, encerrarse en una habitación, ver pasar y desaparecer al hombre de tus sueños delante de tus ojos y no hacer un solo gesto para evitarlo, recibir una oferta de trabajo y descartarla por creer que está por encima de tus posibilidades, presenciar un accidente de tráfico y no pararte a ayudar porque crees que no sabrías qué hacer, callar en las reuniones sociales no porque seas lacónico sino porque tienes miedo autista, aguantar y chupar maltrato por no sentir que mereces algo mejor que golpes o humillaciones; no querer tenerlo todo.

La inacción es siempre más sencilla que la acción porque no implica riesgos. Vegetar es seguro y no requiere esfuerzo; morirse en vida es más fácil y menos doloroso. La pasividad es aquello que te lleva a cruzar la vida sin pena ni gloria. Una vez leí, no sé dónde ni cuándo, que si puedes volver la vista atrás al último año y recordar risas o llantos entonces no será un año perdido porque habrás reído o llorado. Joder, vivir es extraordinariamente sencillo. Vivir buscando la pelota es atrozmente complicado y, por absurdo que parezca, es la única forma de existir que pueda ser llamada vida.

Enlace original | Buscar la pelota

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