Lecciones de la vida

Sé que llevo muchos días sin escribir, pero la verdad es que no tenía ninguna gana. Pero es que no tenía ninguna gana ni de escribir, ni de ninguna otra cosa. Recuerdo una vez que estuve así, hará un par de años, pero no fue ni de lejos como ahora. Es una sensación extraña, bastante confusa. Como si cada paso fuese agotador y me llevase simplemente al sitio donde estaba. Como si ya no hubiese ninguna razón para seguir caminando.

En los últimos meses he pasado por los mejores y los peores momentos de mi vida con diferencia. Pero sobre todo, he aprendido. He aprendido muchísimo. Sobre los demás, sobre mi mismo, sobre el amor. Lecciones que no creo que olvide jamás porque se me han grabado a fuego.

De los demás he aprendido lo que es la entrega, el sacrificio por aquello en lo que se cree; el afrontar las cosas sin miedo, sin importar la gravedad del problema. He visto de cerca lo que es la amistad, el compañerismo. Pero por encima de todo, he aprendido que las cosas se ven diferente desde fuera, y que hay que intentar ponerse siempre en la piel de la otra persona para tratar de entenderla. No todos vemos las cosas desde la misma perspectiva.

De mi mismo he conocido que mi generosidad tiene límites, que no soy capaz de aguantarlo todo, que soy capaz de dar mucha felicidad, pero también de hacer mucho daño. Podría seguir, pero el resto me lo guardo para mí.

Y de lo que he aprendido de verdad, ha sido del amor. He comprendido por fin lo que se siente al decir y escuchar “te quiero”. He conocido lo que es sonreír con tan solo ver a una persona, y también lo que es provocar esa sonrisa. También la felicidad más absoluta, y el dolor más amargo. Pero lo que más hondo me ha calado, ha sido el entender que el amor es un salto de fe tras otro. Una prueba de confianza mutua continúa.

Y al final, amargamente, como última lección, he aprendido lo más importante. Que por mucho amor que haya, por mucho que se quieran dos personas, hay veces que uno de los dos llega a un punto en el que no puede dar ese salto. Y entonces, el palacio de cristal se resquebraja. Y finalmente se rompe.

Pero a pesar de todo, sigo aquí, buscando cada trocito de cristal firmado por ti para poder reconstruirlo.

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Reflexiones

Una respuesta a “Lecciones de la vida

  1. Cristina

    Sin palabras…
    Sigue buscandola, no dejes que se vaya…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s